Alejandro López Andrada

Alejandro López Andrada

El escritor nacido en 1957 en Villanueva del Duque y formado como educador comenzó a escribir desde muy joven, lo que le valió ser nombrado miembro de la Real Academia de las Letras de Córdoba con sólo treinta y cinco años. Hasta el momento, ha dado a la luz enorme producción de poesía como El Valle de los Tristes (1985), Códice de la melancolía (1989), La tumba del arco iris (1994), El rumor de los chopos (1996), Los pájaros del frío (2000), El vuelo de la bruma (2005), La tierra en la sombra (2007) o el más reciente Las voces derrotadas (2010); habiendo recibido decenas de premios: los Nacionales de Poesía San Juan de la Cruz y José Hierro, el Hispanoamericano Rafael Alberti, el Ciudad de Badajoz, el Andalucía de la Crítica, o el Ciudad de Salamanca, además de los prestigiosos V Premio Fray Luis de León y XVIII Premio de Poesía Ciudad de Córdoba, obtenido por unanimidad. En narrativa su producción es igualmente extensa con títulos como La dehesa iluminada (1990), La mirada sepia (1994), La bóveda de cuarzo (1996), Bruma (1998), El césped de la luna (2001), Los hijos de la mina (2003), El libro de las aguas (2007) -que ha sido adaptada al cine por el director Antonio Giménez-Rico- Un dibujo en el viento (2010), Los ojos de Natalie Wood (2012) y El jardín vertical (2015); además de una recopilación de estampas literarias, La Luz del Verdinal (2008); y tres ensayos narrativos: El viento derruido (2004), Los años de la niebla (2005) y El óxido del cielo (2009). Toda la obra de Alejandro López Andrada refleja el arraigo a su tierra del Valle de los Pedroches, escenario habitual de sus escritos, y el compromiso social que mantiene con sus habitantes, sin duda, uno de sus rasgos definitorios.

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  • Los ojos de Natalie Wood

    Los ojos de Natalie Wood

    Alejandro López Andrada

    Un conflicto padre-hijo será el motor de una historia contada de forma inusual, conflicto que lleva la novela por una pendiente Kafkiana: el hijo frente al padre, el hijo que no entiende al padre y busca una explicación posible. De ese entendimiento nacerá el perdón y la imprescindible redención. Probablemente la novela sea un pretexto para buscar una salida lógica al vacío que nos envuelve a diario, a la falta de horizontes de un mundo que se ha hecho más grande, y los sentimientos más pequeños.


  • Un dibujo en el viento

    Un dibujo en el viento

    Alejandro López Andrada

    Un dibujo en el viento nos traslada a un paisaje rural, un pequeño pueblo –Veredas Blancas– donde Cristino cuenta la historia de su familia y del lugar que habita. La tragedia y la lucha, las pérdidas y los reencuentros, el amor primero, la educación y las travesuras, la violencia, lo desconocido, el miedo… un ambiente descrito con un lenguaje preciso, emocional y cercano. Alejandro López Andrada nos brinda el retrato de un mundo apasionado y mágico donde el lector se quedará como un habitante más.


  • El oxido del cielo

    El óxido del cielo

    Alejandro López Andrada

    El óxido del cielo hilvana literatura de viajes, novela, ensayo antropológico, poesía, memoria… con una aguja imperceptible. El narrador es espectador privilegiado de la magia que encierra la vida de sus protagonistas, de un paisaje y una cultura que desaparece silenciosamente ante nuestros ojos. Alejandro López Andrada da voz a la naturaleza y a los habitantes de un mundo rural ya lejano, que permanece en un rincón deshabitado de nuestra memoria.


  • La luz del verdinal

    La luz del verdinal

    Alejandro López Andrada

    En un universo literario preocupado por contar historias urbanas aún existen autores que, formando pequeñas islas, acarician la tierra, preocupados de enraizar sus palabras. Alejandro López Andrada es uno de ellos. Estas breves estampas literarias retratan su territorio, su paisaje, el de antaño, el de su infancia; un lugar de retorno que reaparece constantemente en su modo de ver el mundo, de escribir el mundo.


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