Las piezas recogidas en El fusil de mi garganta han sido representadas en escena por el mismo Antonio Manuel, como La voz de las campanas, dedicada a reivindicar el legado humanista y universal de Averroes en el 900 aniversario de su nacimiento; Unas leonas somos, donde pone voz a aquellas poetas visionarias que se atrevieron a escribir en al-Andalus lo que era imposible por prohibido hasta mil años después; o A palos, en la que, armado con un pañuelo y una silla, confirma que el Flamenco nació por y para la rebeldía, o morirá.
También se acompaña el breve monólogo teatral de la película Lorca en La Habana, en esta ocasión interpretado magistralmente por Javier Jiménez Noia, en el que Federico se muestra al mundo más libre, más comprometido y más feliz que nunca.





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